
Un desafío distinto es lo que nos llamaba este domingo en la mañana, ya que desde el nombre y el objetivo de la corrida mostraba que era diferente a todas las anteriores. Ya no era una marca la que llamaba a correr (aunque siempre se agradece), sino que era simplemente un grupo de amigos de Diego Schmidt-Hebbel quienes, como homenaje a su memoria, nos invitaban a compartir una mañana deportiva, donde no importaba el tiempo que nos demoráramos en llegar a la meta, sólo importaba dar lo mejor de uno y hacerse acompañar de las personas que nos apoyan a lo largo de nuestra vida.
Ese era el llamado de esta "Corrida por la Amistad", acompañarse a lo largo de sus 7,5 km por aquellas personas que más nos quieren, trotando por las calles de Santiago Centro homenajeando con cada paso el gran sacrificio de Diego. La elección de la ruta fue en general muy buena, toda la primera parte fue por sectores que generalmente son poco transitados por vehículos, por lo que no se oyeron los repetidos bocinazos que siempre nos acompañan en estas carreras.
Nuevamente partimos con Lorena, inscribiéndonos esta vez en la categoría "Duplas", que consistía en correr los 7,5 km juntos, con el mismo número incluso, llegando a la meta tomados de las manos.
La organización de la carrera era buena, el recorrido fue muy parecido a la carrera AVON contra el cáncer de mamas, partiendo a un costado del Museo de Bellas Artes, a las 09:00 hrs. A lo largo de la carrera se notaba que había un ambiente diferente, todas las personas iban muy relajadas, dejando muy en claro que estaban ahí por algo más que sólo terminar la carrera. Correr por esas calles angostas, sin apuro y sin autos apurando con sus bocinas fue muy relajante, pasamos por el lado de la Plaza de Armas, de la Catedral, por atrás del Ex- Congreso, partes donde no creo que haya otra corrida haya pasado. El único detalle mejorable (donde claramente cometieron un error), fue el haber continuado por la calle San Pablo hasta la calle 21 de Mayo, en vez de doblar en calle Bandera, esto nos hizo pasar por una calle muy estrecha, donde un par de curados molestaron a cada una de la mujeres que pasaron corriendo solas.
Nos demoramos 49 minutos y 52 segundos en los 7,5 km, lo cual nos da un ritmo de carrera muy parecido a lo que habitualmente hace Lorena, pero lo más importante fue el haber disfrutado una mañana corriendo junto a quien más quiero y poder darnos cuenta que se debe disfrutar cada momento de la vida, porque nunca sabes que te depara el mañana.

